ODA AL ESCRITOR.
Se estaba volviendo loco en esa habitación minúscula, sin mujeres, sin comida, sin esperanza...
Como algunos perros que duermen tirados por allí.
Soñaba con unos huesos en una carne, bajo un vestido rojo,
Pero solo quedaba su imagen, quien también iba escapando, muriendo, dejándolo solo con el
presente podrido, en su lucha de escritor, donde
los pocos diferentes son eliminados bastante rápido (como Lorca)
Muchos se vuelven locos, (como Hemingway)
algunos pierden el rumbo,(como Delmira Agustini)
pocos llegan a viejo,
algunos pocos hacen plata, (Como Rubén Darío)
otros se mueren de hambre (como Vallejo). Solo le quedaba la lucha con aquellos que lo hacen invisible, porque no pertenece a su mundo.
Entre él y sus letras, estaban sus sueños y su tratar de ser, ser humano,vagaba por todas partes, de cama en cama
y no encontraba jamás al otro y siguía así, buscando…quizás, buscando a su propio ser…en esa penumbra, donde aquel vestido rojo, estaba latiendo en su cabeza, advirtiéndole, que aún estaba vivo.
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