Cuentan que cuando su hermana, Hilda, le preguntó a Violeta Parra por qué el disco que acababa de grabar se llamaba Las últimas composiciones, ella sólo respondió: "Y... porque son las últimas". Corría el año 1966. Allí, entre otras gemas, brillaban Gracias a la vida y su cara opuesta, Maldigo del alto cielo, que a la luz de lo ocurrido suenan como un adiós bipolar: uno dulce, el otro furioso. Triste por la separación de su gran amor, desanimada por la escasa repercusión de La Carpa —su último emprendimiento cultural—, todavía agobiada por la muerte de su hija menor, el 5 de febrero de 1967 Violeta Parra se suicidó.
Quizá se había hartado de una existencia que, cada vez más, le parecía una sucesión de desgracias. Así lo había escrito en sus Décimas, su genial autobiografía en verso: La suerte mía fatal/ no es cosa nueva señores,/ me ha dado sus arañones/ de chica muy despiadá;/ batalla descomunal/ yo libro desde mi infancia. Nació el 4 de octubre de 1917 en San Carlos, al sur de Chile; hija de una campesina y un profesor de música, su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por las carencias: con diez hermanos, en su casa nunca estaba asegurado el plato de comida. Por vaivenes laborales, la familia vivió en varias ciudades: en uno de esos traslados, Violeta se contagió la viruela. Salvó la vida, pero la cara le quedó marcada para siempre.
lean como fue la vida de nuestra querida violeta.....
http://www.clarin.com/diario/2007/02/04/espectaculos/c-00601.htm
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